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Esta noche quédate

Hoy el pasado me ha susurrado tu nombre, me ha vuelto a hablar de aquellas noches, me ha dicho que tus sábanas últimamente me llaman a gritos, que a tu almohada le faltan mis mordiscos e incluso que a las noches al acostarte echas de menos eso de que mi olor este disperso por toda tu cama, me ha dicho que a veces te da por nombrarme, que a veces te sale una sonrisa cuando pronuncian mi nombre...
Echas de menos aquellas tardes que nos perdíamos entre tus sábanas, aquellos susurros cada vez que me incordiabas, aquellos besos a altas horas de la noche en tu portal o aquella vez tirados bajo el sol acariciándonos preguntándonos una y otra vez a donde nos llevaría todo esto... A ningún lado, he ahí la respuesta, o mejor dicho, a todos los lados.
Me persigues, tu colonia, tu voz, tus palabras, tu ausencia, realmente me persigue todo lo que tenga que ver contigo, me persiguen las ganas de volver a verte, de volver a acariciarte, rozarte o simplemente besarte, me persiguen las ganas de volver a verte sonreír sentado en la cama mientras te vistes y sueltas alguno de tus "¿Y como se va a llamar nuestro futuro hijo?".
Echo de menos escuchar ese "No podemos terminar con esto, porque esto no se termina Annia", echo de menos sentir eso de que cada vez que besabas a otras chicas te acordabas de mí y sin querer, inevitablemente me mandabas alguno de tus mensajes diciendo que estas deseando volver a verme.
Echo de menos despertarme a tu lado mientras me miras, echo de menos dormirme mientras me abrazas y me acariciabas la espalda, echo de menos despertarme con un de tus besos y un "Buenos días macarrilla", echo de menos aquel beso que tanto marco en mí o aquel día de Marzo, echo de menos esas tardes de verano, esas locuras aún sin hacer, esas palabras que se las llevo el viento, o esas promesas que aún nos quedan por cumplir.
  
"Olvidalo" te decía una y otra vez, "Debemos olvidar todo esto y seguir cada uno con lo suyo" pero lo que nunca nos dimos cuenta es que no hay algo que se grave más en la memoria que el deseo de olvidarlo.

Admitelo, ahora que estas leyendo esto lo único que esperas y necesitas es ese mensaje que te llegue a mandar durante tantos fines de semana, necesitas puto leer una vez más ese: "Esta noche quédate".


Quizá ese fue nuestro error, el limitarnos a pecar, sin tener en cuenta las consecuencias que nos conllevaría el hacer eso.

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